Forwarded from Ex Cathedra (Nero)
Saint Mateus Moreira, Brazilian martyr, who had his heart stripped through his back while chanting "Praise the Blessed Sacrament!"
He is one of the 30 martyrs of Cunhaú and Uruaçu, murdered by the Dutch Calvinist troops led by german jew Jacob Rabbi.
He is one of the 30 martyrs of Cunhaú and Uruaçu, murdered by the Dutch Calvinist troops led by german jew Jacob Rabbi.
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Forwarded from VOZ CATÓLICA (Sonia Ibarra)
El mérito de los que sufren en este mundo será como una joya brillante en el cielo. Debido a que vivimos en un mundo donde nuestra posición social se determina económicamente, olvidamos que para Dios, la realeza la forman quienes hacen su voluntad. En el Cielo veremos que los valores de la tierra están revertidos por completo. Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos, ya que para Dios no existen las clases sociales.
Una mujer rica e importante socialmente llegó al cielo. San Pedro le mostró una hermosa mansión y le dijo; “Esta es la casa de tu chofer”. “Bien”, dijo ella, “si esa es su casa, imagino cómo será la mía”. Pedro le mostró una pobre casita y le dijo: “Ahí está tu casa”. “No puedo vivir ahí,” respondió. Pedro le dijo: “Lo siento, pero esto es lo mejor que pude hacer con el material que me enviaste”. Los que sufren, como sufrió el buen ladrón, envían materiales finos al Cielo.
Lo que haces aquí en la tierra, no hace ninguna diferencia; lo que importa es el amor con que lo haces. El barrendero que acepta, en el nombre de Dios, su cruz que significa pobreza y el desprecio de sus semejantes; la madre que pronuncia su fiat ante la voluntad divina, mientras educa a su familia para alcanzar el Reino de Dios; los enfermos en los hospitales quienes dicen fiat a la cruz de sus sufrimientos, son santos no canonizados, porque ¿qué es la santidad sino agarrarse al bien, abandonados a la Voluntad de Dios?
Cada uno de nosotros debe alabar y amar a Dios de acuerdo con sus propias características. El ave alaba a Dios con su canto, la flor con su aroma, las nubes con la lluvia, el sol con su luz, la luna reflejando al sol y cada uno de nosotros con la paciente aceptación de las pruebas que nos presenta nuestro estado de vida.
Monseñor Fulton Sheen, Las siete palabras de Jesús y de María
Una mujer rica e importante socialmente llegó al cielo. San Pedro le mostró una hermosa mansión y le dijo; “Esta es la casa de tu chofer”. “Bien”, dijo ella, “si esa es su casa, imagino cómo será la mía”. Pedro le mostró una pobre casita y le dijo: “Ahí está tu casa”. “No puedo vivir ahí,” respondió. Pedro le dijo: “Lo siento, pero esto es lo mejor que pude hacer con el material que me enviaste”. Los que sufren, como sufrió el buen ladrón, envían materiales finos al Cielo.
Lo que haces aquí en la tierra, no hace ninguna diferencia; lo que importa es el amor con que lo haces. El barrendero que acepta, en el nombre de Dios, su cruz que significa pobreza y el desprecio de sus semejantes; la madre que pronuncia su fiat ante la voluntad divina, mientras educa a su familia para alcanzar el Reino de Dios; los enfermos en los hospitales quienes dicen fiat a la cruz de sus sufrimientos, son santos no canonizados, porque ¿qué es la santidad sino agarrarse al bien, abandonados a la Voluntad de Dios?
Cada uno de nosotros debe alabar y amar a Dios de acuerdo con sus propias características. El ave alaba a Dios con su canto, la flor con su aroma, las nubes con la lluvia, el sol con su luz, la luna reflejando al sol y cada uno de nosotros con la paciente aceptación de las pruebas que nos presenta nuestro estado de vida.
Monseñor Fulton Sheen, Las siete palabras de Jesús y de María
Forwarded from VOZ CATÓLICA (Sonia Ibarra)
Cristo es la Verdad. Cuando los hombres no tienen a Cristo –ya se alejen de Él por el pecado o ya lo hagan rechazando explícitamente a Dios– no caminan en la verdad. Y cuando uno no está fuertemente aferrado a la Verdad, se deja ilusionar por cualquier doctrina vana, por cualquier moda cultural. El hombre que no posee la verdad es como la veleta que se mueve sobre el tejado siguiendo los caprichos del viento; son los hombres que se dejan convencer por las máximas, por las propagandas, por las noticias fabricadas, por las ideologías de moda. Son hombres sin convicciones firmes; arenas movedizas donde fracasan todas las certezas existenciales de la vida. Hoy están seguros de una cosa y mañana ya dudan de ella. Hoy son marxistas, mañana liberales y pasado serán ateos; todo depende de las doctrinas de moda. Hoy creen en el cielo y mañana dudan de él. Hoy se dejan convencer por una secta y mañana por otra. O simplemente dudan de todo: dudan de todo, salvo de que dudan.
Cuando se rechaza el misterio de Dios se termina creyendo cualquier cosa…
Esta falta de verdad produce esclavitud: Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Jn 8,32). Con mucha razón solemos hablar de las “cadenas” del error. Frente a esto Jesucristo afirma que Él es la Verdad, y quien se une a Él no camina en tinieblas, porque es la Verdad Clara. La verdad –y especialmente la verdad de la fe– es la luz de la inteligencia, que guía en los momentos de incertidumbre como en las noches de cerrazón y tormenta el faro guía desde la costa a los barcos para que no naufraguen entre los escollos.
P. Fuentes, I-N-R-I
Cuando se rechaza el misterio de Dios se termina creyendo cualquier cosa…
Esta falta de verdad produce esclavitud: Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres (Jn 8,32). Con mucha razón solemos hablar de las “cadenas” del error. Frente a esto Jesucristo afirma que Él es la Verdad, y quien se une a Él no camina en tinieblas, porque es la Verdad Clara. La verdad –y especialmente la verdad de la fe– es la luz de la inteligencia, que guía en los momentos de incertidumbre como en las noches de cerrazón y tormenta el faro guía desde la costa a los barcos para que no naufraguen entre los escollos.
P. Fuentes, I-N-R-I