Un estudio concluye que muchas personas prefieren recibir una descarga eléctrica a estar a solas con sus pensamientos
https://www.lavanguardia.com/vida/20140704/54410737561/descarga-electrica-pensar-a-solas.html
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La Vanguardia
Un estudio concluye que muchas personas prefieren recibir una descarga eléctrica a estar a solas con sus pensamientos
Un estudio de la revista 'Science' concluye que, en general, muchas personas incluso prefieren aplicarse leves descargas eléctricas antes que estar pensando en...
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Expertos alertan en Valencia de que las plantas solares fotovoltaicas "están muertas" | Valencia Plaza https://share.google/gu5b9yh1eevJzEk5Q
Valencia Plaza
Expertos alertan en Valencia de que las plantas solares fotovoltaicas "están muertas"
El sector ve complicado que se ejecuten nuevas inversiones hasta dentro de tres años mínimo debido a la "sobregeneración" de energía, los bajos precios y la falta de almacenamiento
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En 1991, un grupo de ingenieros de Mazda decidió jugar un poco con los límites de lo posible. El resultado fue una de las ideas más insólitas y geniales que dejó la industria automotriz: un auto que cabía dentro de una valija.
Sí, literalmente.
El Mazda Suitcase Car parecía un equipaje común. Pero al abrirlo, se desplegaba un pequeño vehículo eléctrico capaz de alcanzar unos 30 km/h. Todo se armaba en cuestión de minutos: ruedas, manubrio, motor... y listo para salir andando.
No estaba pensado para venderse ni para producirse en masa. Era un proyecto experimental, creado para un concurso interno de innovación. Pero terminó convirtiéndose en un símbolo del espíritu más juguetón y creativo de Mazda: ideas locas, atrevidas y sin miedo al “¿y si...?”.
Un recordatorio de que algunas de las mejores invenciones nacen cuando nadie está tratando de ser “serio”, sino de divertirse creando algo que nadie pidió... pero todos quieren probar
Sí, literalmente.
El Mazda Suitcase Car parecía un equipaje común. Pero al abrirlo, se desplegaba un pequeño vehículo eléctrico capaz de alcanzar unos 30 km/h. Todo se armaba en cuestión de minutos: ruedas, manubrio, motor... y listo para salir andando.
No estaba pensado para venderse ni para producirse en masa. Era un proyecto experimental, creado para un concurso interno de innovación. Pero terminó convirtiéndose en un símbolo del espíritu más juguetón y creativo de Mazda: ideas locas, atrevidas y sin miedo al “¿y si...?”.
Un recordatorio de que algunas de las mejores invenciones nacen cuando nadie está tratando de ser “serio”, sino de divertirse creando algo que nadie pidió... pero todos quieren probar
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