Entrar en el silencio, oscurecerse
y anochecer de tanta luz que ciega,
de tanto estruendo como nos aturde.
Bañar en noche el cuerpo fatigado.
Hundirse en el silencio rumoroso
y curar tanta herida que llevamos
sangrando del bla-bla que nos tunde todo el día
y nos atonta,
sin poder atender a la voz íntima
en que nos habla Dios.
Porque Dios habla por boca de la brisa
que remueve los millares de lenguas
de cada árbol.
Dios habla en el rumor de la fontana
que brota en el recodo de la cuesta.
Dios habla en el silencio con que, a veces,
a tristear a solas nos ponemos.
Hundirse en el silencio de la noche,
mientras, campo a través, vamos rumiando
traspuestas esperanzas. Acallarse
del todo para oír esa palabra
en que el misterio se revela.
Luego todo será distinto, nuevo todo,
y empezaremos una vida, a pleno
ser criaturas del Señor, que lee
en nuestro corazón el palimpsesto de la verdad
que somos por debajo,
de la mentira que mostramos fuera.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos.
Amén.
y anochecer de tanta luz que ciega,
de tanto estruendo como nos aturde.
Bañar en noche el cuerpo fatigado.
Hundirse en el silencio rumoroso
y curar tanta herida que llevamos
sangrando del bla-bla que nos tunde todo el día
y nos atonta,
sin poder atender a la voz íntima
en que nos habla Dios.
Porque Dios habla por boca de la brisa
que remueve los millares de lenguas
de cada árbol.
Dios habla en el rumor de la fontana
que brota en el recodo de la cuesta.
Dios habla en el silencio con que, a veces,
a tristear a solas nos ponemos.
Hundirse en el silencio de la noche,
mientras, campo a través, vamos rumiando
traspuestas esperanzas. Acallarse
del todo para oír esa palabra
en que el misterio se revela.
Luego todo será distinto, nuevo todo,
y empezaremos una vida, a pleno
ser criaturas del Señor, que lee
en nuestro corazón el palimpsesto de la verdad
que somos por debajo,
de la mentira que mostramos fuera.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Pollock evitó las inestabilidades hidrodinámicas para pintar con su técnica de goteo
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0223706#pone-0223706-g001
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0223706#pone-0223706-g001
journals.plos.org
Pollock avoided hydrodynamic instabilities to paint with his dripping technique
Jackson Pollock’s most celebrated abstract paintings were produced with the so-called dripping technique. By pouring liquid paint with the help of a stick or from a can, Pollock deposited viscous fluid filaments on a horizontal canvas, rhythmically moving…
En dondequiera que aparece la criatura bajo la idea de lo eterno, no se manifiesta ya
la criatura misma, sino la eternidad de Dios como único eterno. Sólo una época profundamente desorientada o mal dirigida en sus instintos metafísicos puede atribuir a un ser creado la idea de eternidad -ya se comprenda como valor absoluto, ya como continuidad absoluta, sin percatarse de que, con ello, en vez de elevar más bien la aniquila instantaneamente. La criatura reconoce su propia relatividad en la idea de eternidad y sólo en esta confesión se le manifiesta también a ella la eternidad.
la criatura misma, sino la eternidad de Dios como único eterno. Sólo una época profundamente desorientada o mal dirigida en sus instintos metafísicos puede atribuir a un ser creado la idea de eternidad -ya se comprenda como valor absoluto, ya como continuidad absoluta, sin percatarse de que, con ello, en vez de elevar más bien la aniquila instantaneamente. La criatura reconoce su propia relatividad en la idea de eternidad y sólo en esta confesión se le manifiesta también a ella la eternidad.
Ocultando sus pensamientos al hombre a quien ama, una mujer puede perder la ocasión de despertar su amor, y es un triste consuelo para ella pensar que nadie se ha enterado de que estaba enamorada. En los enamoramientos cuentan mucho la gratitud y la vanidad; de ahí que sea peligroso dejar que surjan por sí mismos. Su inclinación puede ser espontánea y empezar como una sencilla preferencia, cosa muy natural; pero somos pocos los que tenemos suficiente valentía para enamorarnos del todo si la otra parte no nos anima, De diez casos, en nueve aconsejaría a las mujeres que demostrasen más afecto del que realmente siente, pues todo puede quedar en simpatía si ellas no le animan al caballero a continuar.
Orgullo y prejuicio
Jane Austen
Orgullo y prejuicio
Jane Austen
Forwarded from Amor y sexualidad L1
52. La verdad del amor
La verdad del amor, proclamada por el Cantar de los Cantares, no puede separarse del «lenguaje del cuerpo». Esta es también la verdad del progresivo acercamiento de los esposos que crece por medio del amor: y la cercanía significa también la iniciación en el misterio de la persona, pero sin que implique su violación (cf. Cant 1, 13-14. 16). La verdad de la creciente cercanía de los esposos por medio del amor se desarrolla en la dimensión subjetiva «del corazón», del afecto y del sentimiento, que permite descubrir en sí al otro como don y, en cierto sentido, de «gustarlo» en sí (cf. Cant 2, 3-67).
La esposa sabe que hacia ella se dirige el «anhelo» del esposo y va a su encuentro con la prontitud del don de sí (cf. Cant 7, 9-10. 11-13), porque el amor que los une es de naturaleza espiritual y sensual a la vez. Y también, a base de ese amor, se realiza la relectura del significado del cuerpo en la verdad, porque el hombre y la mujer deben constituir en común el signo de recíproco don de sí, que pone el sello sobre toda su vida. Ceden a la llamada de algo que supera el contenido del momento y traspasa los límites del eros, tal cual se ven en las palabras del mutuo «lenguaje del cuerpo» (cf. Cant 1, 7-8; 2, 17). Esta aspiración que nace del amor, es una búsqueda de la belleza integral, de la pureza libre de toda mancha: es una búsqueda de perfección que contiene, diría, la síntesis de la belleza humana, belleza del alma y del cuerpo.
En esta necesidad interior, en esta dinámica de amor, se descubre indirectamente la casi imposibilidad de apropiarse y posesionarse de la persona por parte de la otra. La persona es alguien que supera todas las medidas de apropiación. Si el esposo y la esposa releen este «lenguaje» bajo la luz de la plena verdad de la persona y del amor, llegan siempre a la convicción cada vez más profunda de que la amplitud de su pertenencia constituye ese don recíproco donde el amor se revela «fuerte como la muerte», esto es, se remonta hasta los últimos límites del «lenguaje del cuerpo», para superarlos.
El «eros» trata de integrarse, también mediante la otra verdad del amor. Siglos después -a la luz de la muerte y resurrección de Cristo-, esta verdad la proclamará Pablo de Tarso, con las palabras de la Carta a los Corintios: «La caridad es longánime, es benigna, no es envidiosa; no es jactanciosa, no se hincha; no es descortés, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. La caridad jamás decae» (1 Cor 13, 4-8). El amor se abre aquí ante nosotros en dos perspectivas: como si aquello, en que el «eros» humano cierra el propio horizonte, se abriese, a través de las palabras paulinas, a otro horizonte de amor que habla otro lenguaje; el amor que parece brotar de otra dimensión de la persona y llama, invita a otra comunión. Este amor ha sido llamado con el nombre de «ágape» y el ágape lleva a plenitud al eros, purificándolo.
Fuente: Tomado de Teología del Cuerpo de Juan Pablo II
Reflexión: ¿Cuido de la belleza de mi alma como de la de mi cuerpo? ¿Está mi amor por mi cónyuge en línea con las palabras paulinas descritas en 1 Cor 13, 4-8?
La verdad del amor, proclamada por el Cantar de los Cantares, no puede separarse del «lenguaje del cuerpo». Esta es también la verdad del progresivo acercamiento de los esposos que crece por medio del amor: y la cercanía significa también la iniciación en el misterio de la persona, pero sin que implique su violación (cf. Cant 1, 13-14. 16). La verdad de la creciente cercanía de los esposos por medio del amor se desarrolla en la dimensión subjetiva «del corazón», del afecto y del sentimiento, que permite descubrir en sí al otro como don y, en cierto sentido, de «gustarlo» en sí (cf. Cant 2, 3-67).
La esposa sabe que hacia ella se dirige el «anhelo» del esposo y va a su encuentro con la prontitud del don de sí (cf. Cant 7, 9-10. 11-13), porque el amor que los une es de naturaleza espiritual y sensual a la vez. Y también, a base de ese amor, se realiza la relectura del significado del cuerpo en la verdad, porque el hombre y la mujer deben constituir en común el signo de recíproco don de sí, que pone el sello sobre toda su vida. Ceden a la llamada de algo que supera el contenido del momento y traspasa los límites del eros, tal cual se ven en las palabras del mutuo «lenguaje del cuerpo» (cf. Cant 1, 7-8; 2, 17). Esta aspiración que nace del amor, es una búsqueda de la belleza integral, de la pureza libre de toda mancha: es una búsqueda de perfección que contiene, diría, la síntesis de la belleza humana, belleza del alma y del cuerpo.
En esta necesidad interior, en esta dinámica de amor, se descubre indirectamente la casi imposibilidad de apropiarse y posesionarse de la persona por parte de la otra. La persona es alguien que supera todas las medidas de apropiación. Si el esposo y la esposa releen este «lenguaje» bajo la luz de la plena verdad de la persona y del amor, llegan siempre a la convicción cada vez más profunda de que la amplitud de su pertenencia constituye ese don recíproco donde el amor se revela «fuerte como la muerte», esto es, se remonta hasta los últimos límites del «lenguaje del cuerpo», para superarlos.
El «eros» trata de integrarse, también mediante la otra verdad del amor. Siglos después -a la luz de la muerte y resurrección de Cristo-, esta verdad la proclamará Pablo de Tarso, con las palabras de la Carta a los Corintios: «La caridad es longánime, es benigna, no es envidiosa; no es jactanciosa, no se hincha; no es descortés, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal; no se alegra de la injusticia, se complace en la verdad; todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. La caridad jamás decae» (1 Cor 13, 4-8). El amor se abre aquí ante nosotros en dos perspectivas: como si aquello, en que el «eros» humano cierra el propio horizonte, se abriese, a través de las palabras paulinas, a otro horizonte de amor que habla otro lenguaje; el amor que parece brotar de otra dimensión de la persona y llama, invita a otra comunión. Este amor ha sido llamado con el nombre de «ágape» y el ágape lleva a plenitud al eros, purificándolo.
Fuente: Tomado de Teología del Cuerpo de Juan Pablo II
Reflexión: ¿Cuido de la belleza de mi alma como de la de mi cuerpo? ¿Está mi amor por mi cónyuge en línea con las palabras paulinas descritas en 1 Cor 13, 4-8?
Forwarded from La Espada de Roma (⬛️)
Anotaciones de Javier Barraycoa
La anomia social deriva en la auto-aniquilación del hombre
Para entender el trasfondo teológico del momento actual que estamos viviendo y el fenómeno que se ha venido a denominar la anomia social que experimentamos, debemos recurrir al famoso texto de San …
Which Books did Vincent van Gogh Read? - Van Gogh Museum — Google Arts & Culture
https://artsandculture.google.com/exhibit/which-books-did-vincent-van-gogh-read/kAKixNfo_Gy-IA
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Which Books did Vincent van Gogh Read? - Van Gogh Museum - Google Arts & Culture
Vincent van Gogh loved literature. He enjoyed a direct style of writing,
ranging from simple action stories and rebellious characters to books about
everyd...
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