Esta noche leí un mensaje de ese chico con el cual comparto nombre, y no pude evitar el arco que formaron mis labios.
Desconozco, si alguien te observa en estos momentos. Pero si de algo estoy seguro, es que ninguno lo hará como yo lo hacía.
Escucho, mas que recuerdo, tus palabras como un susurro en mi oreja. "Me miraste con, una luz, unos ojitos que pensé; sentí, que mi corazón bailaba"
Y supe al instante a lo que te referías, porque así yo me sentía. Porque ese día pronunciaste mi nombre, porque ese día te vi.
Y fue luz, fue magia, fue algo que salía de mi espalda y revoloteaba alrededor nuestro. Fue un abrazo con la mirada, una sonrisa con ojos brillosos, un beso que di con el corazón.
Y no quería nada, no en ese momento.
Y quizás te miré así, porque mi corazón supo, que en un futuro, cada latido de mi alma tendría tu nombre en él.
Y lo tuvo.
Lo tuvo.
Sonrío como lunático ante la luna y las estrellas, porque nadie me bajará de ella. Nadie quitará la seguridad en mis cicatrices, de que yo, te miro mejor.
Desconozco, si alguien te observa en estos momentos. Pero si de algo estoy seguro, es que ninguno lo hará como yo lo hacía.
Escucho, mas que recuerdo, tus palabras como un susurro en mi oreja. "Me miraste con, una luz, unos ojitos que pensé; sentí, que mi corazón bailaba"
Y supe al instante a lo que te referías, porque así yo me sentía. Porque ese día pronunciaste mi nombre, porque ese día te vi.
Y fue luz, fue magia, fue algo que salía de mi espalda y revoloteaba alrededor nuestro. Fue un abrazo con la mirada, una sonrisa con ojos brillosos, un beso que di con el corazón.
Y no quería nada, no en ese momento.
Y quizás te miré así, porque mi corazón supo, que en un futuro, cada latido de mi alma tendría tu nombre en él.
Y lo tuvo.
Lo tuvo.
Sonrío como lunático ante la luna y las estrellas, porque nadie me bajará de ella. Nadie quitará la seguridad en mis cicatrices, de que yo, te miro mejor.
❤2
Las promesas pronunciadas en el pasado, esas que antaño eran ferreas se tambalean con el pasar del tiempo. El hierro se oxida, el aire se acaba, el amor; también... hasta que al final, presa de la marea, sólo un empujón basta. Y cae.
Quedando solo esto, la normalidad de la marea.
Una ola, otra... el agua que se aleja y vuelve a romper en espuma contra tus piernas.
Todos estaremos bien, eventualmente, eso lo puedo asegurar. Las olas no matan, y ahí, justo donde ese viejo puente lleno de promesas una vez se sostuvo, otro será construido.
Eso es lo que hacemos, nosotros, lo que siempre hemos hecho.
Recoger el hierro y la madera podrida presa del tiempo, amontonarlo, repararlo y buscar nueva. Reconstruimos de cero todo lo que el tiempo ha roto.
Porque el día a día destruye a la par que enseña, y no nos queda nada mas que, de lo derruido, consagrar un beso y entregarlo.
De las cenizas y la mugre, recuperar lo que fuimos.
Para de esa forma, no mantenernos iguales, para tener en nuestra mente y playa, un puente nuevo. Mejor, y mas fuerte que antes.
Quedando solo esto, la normalidad de la marea.
Una ola, otra... el agua que se aleja y vuelve a romper en espuma contra tus piernas.
Todos estaremos bien, eventualmente, eso lo puedo asegurar. Las olas no matan, y ahí, justo donde ese viejo puente lleno de promesas una vez se sostuvo, otro será construido.
Eso es lo que hacemos, nosotros, lo que siempre hemos hecho.
Recoger el hierro y la madera podrida presa del tiempo, amontonarlo, repararlo y buscar nueva. Reconstruimos de cero todo lo que el tiempo ha roto.
Porque el día a día destruye a la par que enseña, y no nos queda nada mas que, de lo derruido, consagrar un beso y entregarlo.
De las cenizas y la mugre, recuperar lo que fuimos.
Para de esa forma, no mantenernos iguales, para tener en nuestra mente y playa, un puente nuevo. Mejor, y mas fuerte que antes.
—Hay alguien en la horca— dice Maryse entregándome un cesto de manzanas. Sus ojos negros y hundidos por la edad ni siquiera parecieron enfocar la distancia. No en la forma que yo giré el rostro y miré.
«Hay alguien en la horca»
Lleva en sus piernas el futuro, en su corazón el presente, y en su cabeza... el pasado del que se quiere desprender.
Todos van a la horca, situada en medio de la plaza adoquinada, con un motivo, un solo requisito. Tener el presente quebrado. Vuelto en mil pétalos marchitos acarreados por el viento.
Si prestaste atención, entenderás a que me refiero, como también debes entender que, en algunas ocasiones la muerte es el mejor final.
Al principio y al final siempre hubo dolor, así que; quien puede culpar al pobre diablo que busca consuelo.
«Hay alguien en la horca»
Lleva en sus piernas el futuro, en su corazón el presente, y en su cabeza... el pasado del que se quiere desprender.
Todos van a la horca, situada en medio de la plaza adoquinada, con un motivo, un solo requisito. Tener el presente quebrado. Vuelto en mil pétalos marchitos acarreados por el viento.
Si prestaste atención, entenderás a que me refiero, como también debes entender que, en algunas ocasiones la muerte es el mejor final.
Al principio y al final siempre hubo dolor, así que; quien puede culpar al pobre diablo que busca consuelo.
—Emas (save_the_dira) escrito el 2 de mayo del 2022
Me gustaría saber qué dices cuando te preguntan por mi.
Si sonríes. Si frunces el ceño.
Si respondes con un ¨es complicado¨.
O si simplemente no dices nada.
Porque ambos tenemos un secreto que sería mejor mantener encerrado.
Si hay algo, en lo que concordamos, es que, un tesoro que no se le cuenta a nadie, es un mapa menos para esos piratas de la vida.
Un lugar menos para saquear.
Un lugar más para soñar.
...Me gustaría saber qué dices cuando te preguntan por mi.
Si sonríes. Si frunces el ceño.
Si respondes con un ¨es complicado¨.
O si simplemente no dices nada.
Porque ambos tenemos un secreto que sería mejor mantener encerrado.
Si hay algo, en lo que concordamos, es que, un tesoro que no se le cuenta a nadie, es un mapa menos para esos piratas de la vida.
Un lugar menos para saquear.
Un lugar más para soñar.
...🥀⌇ Día 8 desde que perdí tu anillo ⊹
— Que tu no hayas cumplido tus promesas, no me quita la culpa de haber yo incumplido las mías.
— Que tu no hayas cumplido tus promesas, no me quita la culpa de haber yo incumplido las mías.
Mi vida se ha convertido en un bucle de despedidas. Mis oídos me creen estúpido. Mi lógica; tiembla; en el espacio vacío que el dejó, "llénate de nuevo", ruega.
Y yo me despido, porque mis ojos, oh, mis cuencas de café amargo y frío lo ven en cada rincon.
No pueden evitarlo.
En cada esquina de esta condenada ciudad, lo sigo vie(busca)ndo. Proyectado en el malecón, en el ir y venir de cada ola. Lo veo en cada dona rellena de chocolate que alguna vez comí, y seguro estoy que lo veré en las que aún no me he llevado a la boca.
Mis piernas se doblan, caigo y acaricio al cachorro de recuerdo que aparece frente a mi.
Un perrito negro azabache, regordete y bien cuidado. Mi mano restriega sus mofletes y le susurro un adiós tan corto como ahogado.
El se aleja, como si hubiera encontrado alguien mas que le de mimos, y no puedo evitar la amargura en mi pecho cuando sigo avanzando.
El tiempo no permite que mi mano pierda el calor del animal, porque al doblar la esquina, justo antes de la parada, lo vuelvo a ver.
Moviendo su cola ante mi. Dando circulos en una construcción sin sentido alguno, pero con demasiada historia como para pasar desapercibida.
«nuestro primer beso»
Mis oidos ya no escuchan nada, solo mis ojos y mi pecho me mueven a
jugar con el cachorro.
«Adios» le ondeo, mientras me subo en el bus. A la distancia lo miro observando, con sus ojos azules de abandonada tristeza.
Escucho un ladrido a mis pies, y mi corazón se arruga... mis ojos ya no quieren seguir viendo, mi voz ruega en negativas.
"Por favor, no otra despedida."
Pero ahí está el, al fondo del bus, ahí estoy yo sin poder evitar las palabras que chirrían en mis cuerdas vocales, como tampoco la mano de algodón que choca con su negro pelaje.
~ Adiós.
Y yo me despido, porque mis ojos, oh, mis cuencas de café amargo y frío lo ven en cada rincon.
No pueden evitarlo.
En cada esquina de esta condenada ciudad, lo sigo vie(busca)ndo. Proyectado en el malecón, en el ir y venir de cada ola. Lo veo en cada dona rellena de chocolate que alguna vez comí, y seguro estoy que lo veré en las que aún no me he llevado a la boca.
Mis piernas se doblan, caigo y acaricio al cachorro de recuerdo que aparece frente a mi.
Un perrito negro azabache, regordete y bien cuidado. Mi mano restriega sus mofletes y le susurro un adiós tan corto como ahogado.
El se aleja, como si hubiera encontrado alguien mas que le de mimos, y no puedo evitar la amargura en mi pecho cuando sigo avanzando.
El tiempo no permite que mi mano pierda el calor del animal, porque al doblar la esquina, justo antes de la parada, lo vuelvo a ver.
Moviendo su cola ante mi. Dando circulos en una construcción sin sentido alguno, pero con demasiada historia como para pasar desapercibida.
«nuestro primer beso»
Mis oidos ya no escuchan nada, solo mis ojos y mi pecho me mueven a
jugar con el cachorro.
«Adios» le ondeo, mientras me subo en el bus. A la distancia lo miro observando, con sus ojos azules de abandonada tristeza.
Escucho un ladrido a mis pies, y mi corazón se arruga... mis ojos ya no quieren seguir viendo, mi voz ruega en negativas.
"Por favor, no otra despedida."
Pero ahí está el, al fondo del bus, ahí estoy yo sin poder evitar las palabras que chirrían en mis cuerdas vocales, como tampoco la mano de algodón que choca con su negro pelaje.
~ Adiós.
Te Guardo
Silvana Estrada
Tengo dos besos pendientes
Uno por cada mejilla
Y un abismo de cristal
Por cada herida
Tengo el espacio carente
Que ocuparía tu abrazo
Si se nos diera el caso
De vernos lejos de la gente
Tengo la vida muy corta
Y tú la mirada decente
Y a mí no me importa pensar
Lo imposible de tenerte
Pero si un día tú me encuentras
Y ahora piensas diferente
Te guardo un poquito de fe
Para abrir los ojos y verte
Pero si un día tú me encuentras
Y ahora piensas diferente
Te guardo mi luz de mañana
Mis ojos, mi amor y mi almohada.
Uno por cada mejilla
Y un abismo de cristal
Por cada herida
Tengo el espacio carente
Que ocuparía tu abrazo
Si se nos diera el caso
De vernos lejos de la gente
Tengo la vida muy corta
Y tú la mirada decente
Y a mí no me importa pensar
Lo imposible de tenerte
Pero si un día tú me encuentras
Y ahora piensas diferente
Te guardo un poquito de fe
Para abrir los ojos y verte
Pero si un día tú me encuentras
Y ahora piensas diferente
Te guardo mi luz de mañana
Mis ojos, mi amor y mi almohada.
El cariño roza tu mejilla y enmudece todo el ruido de fondo. Cómo un apagón nocturno, la oscuridad te rodea mientras que lo único que se escucha, es la nada.
El tipo de silencio, que solo conociste cuándo aún no habías nacido.
Te envuelve, observa. Abraza tu corazón y aprendes, una vez más, que no hay otra forma de hacerlo. Que el fuego y los cuerpos apretujados no son nada, comparados a esto.
A una caricia en la mejilla, a un abrazo en la noche.
Tu cuerpo parece rendirse, acoplarse ante el rocío que hacía tiempo no recibía, y en respuesta se humedece.
Porque la ferocidad y el ruido mueren ante el cariño, ante muestras ligeras de que, en realidad, sí que importas.
Y así es como se siente.
El tipo de silencio, que solo conociste cuándo aún no habías nacido.
Te envuelve, observa. Abraza tu corazón y aprendes, una vez más, que no hay otra forma de hacerlo. Que el fuego y los cuerpos apretujados no son nada, comparados a esto.
A una caricia en la mejilla, a un abrazo en la noche.
Tu cuerpo parece rendirse, acoplarse ante el rocío que hacía tiempo no recibía, y en respuesta se humedece.
Porque la ferocidad y el ruido mueren ante el cariño, ante muestras ligeras de que, en realidad, sí que importas.
Y así es como se siente.
La calma se presenta en mi puerta como una niña ansiosa por cumplir. Sus manos, entrelazadas a su espalda son solo más adorables que los saltitos que intenta ahogar.
¿Alguna vez han querido algo y al obtenerlo, deseado no haberlo tenido en primer lugar?
20 de septiembre, y el frío aún no llega.
—Antes de Invierno.
¿Alguna vez han querido algo y al obtenerlo, deseado no haberlo tenido en primer lugar?
20 de septiembre, y el frío aún no llega.
—Antes de Invierno.