Cuando me vino a despertar la aurora,
mi corazón, cantando, ya esperaba
–mientras dormía el mundo–
esta cita, contigo, esta mañana.
Aquí mi corazón que ayer –¿recuerdas?–
en la lucha sangraba;
el dolor de mi vida adolescente
y mi ilusión intacta.
Tú sabes bien con cuánta sangre
se hizo esta flor blanca
en que palpita ardiente
toda mi juventud enamorada.
Y me dijiste: –¿Sabes
con cuánta sangre se hizo esta hostia blanca
en que me entrego a ti, con una entrega eterna,
sin ayer y sin mañana?
Y, en el silencio puro de la aurora,
hablamos en voz baja
de esas cosas secretas que no sabe
decir el alma.
mi corazón, cantando, ya esperaba
–mientras dormía el mundo–
esta cita, contigo, esta mañana.
Aquí mi corazón que ayer –¿recuerdas?–
en la lucha sangraba;
el dolor de mi vida adolescente
y mi ilusión intacta.
Tú sabes bien con cuánta sangre
se hizo esta flor blanca
en que palpita ardiente
toda mi juventud enamorada.
Y me dijiste: –¿Sabes
con cuánta sangre se hizo esta hostia blanca
en que me entrego a ti, con una entrega eterna,
sin ayer y sin mañana?
Y, en el silencio puro de la aurora,
hablamos en voz baja
de esas cosas secretas que no sabe
decir el alma.
Si bien la autoridad responde a un orden fijado por Dios, “la determinación del régimen y la designación de los gobernantes han de dejarse a la libre voluntad de los ciudadanos” (GS 74, 3).
La diversidad de los regímenes políticos es moralmente admisible con tal que promuevan el bien legítimo de la comunidad que los adopta. Los regímenes cuya naturaleza es contraria a la ley natural, al orden público y a los derechos fundamentales de las personas, no pueden realizar el bien común de las naciones en las que se han impuesto.
Punto 1901
Catecismo de la Iglesia Católica.
La diversidad de los regímenes políticos es moralmente admisible con tal que promuevan el bien legítimo de la comunidad que los adopta. Los regímenes cuya naturaleza es contraria a la ley natural, al orden público y a los derechos fundamentales de las personas, no pueden realizar el bien común de las naciones en las que se han impuesto.
Punto 1901
Catecismo de la Iglesia Católica.
Es necesario que quien ama a Dios trate con Dios muy despacio y hable de Dios con gran frecuencia.
San Francisco Javier
San Francisco Javier
«Y como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las mujeres a sus maridos en todo. Vosotros, los maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella...»
Ef 5, 24- 25
La relación nupcial que une a los cónyuges debe -según el autor de la Carta a los Efesios- ayudarnos a comprender el amor que une a Cristo con la Iglesia, el amor recíproco de Cristo y de la Iglesia, en el que se realiza el eterno designio divino de la salvación del hombre. Sin embargo, el significado de la analogía no se agota aquí. Al esclarecer el misterio de la relación entre Cristo y la Iglesia, la analogía descubre a la vez, la verdad esencial sobre el matrimonio esto es, que el matrimonio corresponde a la vocación de los cristianos únicamente cuando refleja el amor que Cristo-Esposo dona a la Iglesia, su Esposa, y con el que la Iglesia (a semejanza de la mujer «sometida», por lo tanto, plenamente donada) trata de corresponder a Cristo. Este es el amor redentor, salvador, el amor con el que el hombre, desde la eternidad, ha sido amado por Dios en Cristo: «En Él nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante El...» (Ef 1, 4). El matrimonio corresponde a la vocación de los cristianos en cuanto cónyuges sólo si, precisamente, se refleja y se realiza en él ese amor.
El marido es sobre todo, el que ama y la mujer, en cambio, la que es amada. Se podría incluso arriesgar la idea de que la «sumisión» de la mujer al marido, entendida en el contexto de todo el pasaje de la Carta a los Efesios, significaba, sobre todo, «experimentar el amor».
Teología del Cuerpo
Ef 5, 24- 25
La relación nupcial que une a los cónyuges debe -según el autor de la Carta a los Efesios- ayudarnos a comprender el amor que une a Cristo con la Iglesia, el amor recíproco de Cristo y de la Iglesia, en el que se realiza el eterno designio divino de la salvación del hombre. Sin embargo, el significado de la analogía no se agota aquí. Al esclarecer el misterio de la relación entre Cristo y la Iglesia, la analogía descubre a la vez, la verdad esencial sobre el matrimonio esto es, que el matrimonio corresponde a la vocación de los cristianos únicamente cuando refleja el amor que Cristo-Esposo dona a la Iglesia, su Esposa, y con el que la Iglesia (a semejanza de la mujer «sometida», por lo tanto, plenamente donada) trata de corresponder a Cristo. Este es el amor redentor, salvador, el amor con el que el hombre, desde la eternidad, ha sido amado por Dios en Cristo: «En Él nos eligió antes de la constitución del mundo para que fuésemos santos e inmaculados ante El...» (Ef 1, 4). El matrimonio corresponde a la vocación de los cristianos en cuanto cónyuges sólo si, precisamente, se refleja y se realiza en él ese amor.
El marido es sobre todo, el que ama y la mujer, en cambio, la que es amada. Se podría incluso arriesgar la idea de que la «sumisión» de la mujer al marido, entendida en el contexto de todo el pasaje de la Carta a los Efesios, significaba, sobre todo, «experimentar el amor».
Teología del Cuerpo
Forwarded from Chadistan
I will not wear a crown of gold where my Savior wore one of thorns
Godfrey of Bouillon, refusing the noscript of King as he believed that the true King of Jerusalem was Jesus Christ
Godfrey of Bouillon, refusing the noscript of King as he believed that the true King of Jerusalem was Jesus Christ
Entrar en el silencio, oscurecerse
y anochecer de tanta luz que ciega,
de tanto estruendo como nos aturde.
Bañar en noche el cuerpo fatigado.
Hundirse en el silencio rumoroso
y curar tanta herida que llevamos
sangrando del bla-bla que nos tunde todo el día
y nos atonta,
sin poder atender a la voz íntima
en que nos habla Dios.
Porque Dios habla por boca de la brisa
que remueve los millares de lenguas
de cada árbol.
Dios habla en el rumor de la fontana
que brota en el recodo de la cuesta.
Dios habla en el silencio con que, a veces,
a tristear a solas nos ponemos.
Hundirse en el silencio de la noche,
mientras, campo a través, vamos rumiando
traspuestas esperanzas. Acallarse
del todo para oír esa palabra
en que el misterio se revela.
Luego todo será distinto, nuevo todo,
y empezaremos una vida, a pleno
ser criaturas del Señor, que lee
en nuestro corazón el palimpsesto de la verdad
que somos por debajo,
de la mentira que mostramos fuera.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos.
Amén.
y anochecer de tanta luz que ciega,
de tanto estruendo como nos aturde.
Bañar en noche el cuerpo fatigado.
Hundirse en el silencio rumoroso
y curar tanta herida que llevamos
sangrando del bla-bla que nos tunde todo el día
y nos atonta,
sin poder atender a la voz íntima
en que nos habla Dios.
Porque Dios habla por boca de la brisa
que remueve los millares de lenguas
de cada árbol.
Dios habla en el rumor de la fontana
que brota en el recodo de la cuesta.
Dios habla en el silencio con que, a veces,
a tristear a solas nos ponemos.
Hundirse en el silencio de la noche,
mientras, campo a través, vamos rumiando
traspuestas esperanzas. Acallarse
del todo para oír esa palabra
en que el misterio se revela.
Luego todo será distinto, nuevo todo,
y empezaremos una vida, a pleno
ser criaturas del Señor, que lee
en nuestro corazón el palimpsesto de la verdad
que somos por debajo,
de la mentira que mostramos fuera.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos.
Amén.
Pollock evitó las inestabilidades hidrodinámicas para pintar con su técnica de goteo
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0223706#pone-0223706-g001
https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0223706#pone-0223706-g001
journals.plos.org
Pollock avoided hydrodynamic instabilities to paint with his dripping technique
Jackson Pollock’s most celebrated abstract paintings were produced with the so-called dripping technique. By pouring liquid paint with the help of a stick or from a can, Pollock deposited viscous fluid filaments on a horizontal canvas, rhythmically moving…