Mi padre era un dragón. Mi madre estaba muerta. Y mi única tarea era resguardar la torre. Eso era todo cuánto sabía. Mi mundo se reducía a ese pequeño trozo de conocimiento.
Pero no fue todo lo que aprendí.
Aprendí también que me gustaba estar sola. Que amaba recostarme sobre una piedra, y dormir durante días.
Aprendí que mis escamas relucían hermosas, cuándo el sol las golpeaba.
También aprendí que era fuerte. Todo el que se atrevía a enfrentarme. Caía. Y de sus restos sólo quedaban huesos y monedas.
Los días solitarios en la torre fueron muchos, dónde tenía el canto del príncipe para hacerme compañía, y la certeza, cada vez más firme, de que yo no era un monstruo.
Las noches pasaron y mi curiosidad por el Príncipe creció. Hasta que se volvió algo más.
Últimamente... él se asomaba mas a menudo por la ventana de su torre. Sus ojos rojos, miraban hacia abajo, hacia dónde yo estaba. Pero era extraño. Nunca me veía del todo. Como si la altura creara una bruma demasiado espesa.
Una noche en particular, una luz se acercó a la torre, danzando curiosa al son del príncipe durmiente que había ahí.
Alcé mi cabeza y descubrí que la luz estaba quieta. Impasible. Mirándome. Como si no se creyera lo que viera.
Pestañee y la luz ya no estaba. Pero algo se quedó en mi piel, como un hedor. Como si ese visitante nocturno, de alguna forma, aún me estuviera vigilando.
Pero no fue todo lo que aprendí.
Aprendí también que me gustaba estar sola. Que amaba recostarme sobre una piedra, y dormir durante días.
Aprendí que mis escamas relucían hermosas, cuándo el sol las golpeaba.
También aprendí que era fuerte. Todo el que se atrevía a enfrentarme. Caía. Y de sus restos sólo quedaban huesos y monedas.
Los días solitarios en la torre fueron muchos, dónde tenía el canto del príncipe para hacerme compañía, y la certeza, cada vez más firme, de que yo no era un monstruo.
Las noches pasaron y mi curiosidad por el Príncipe creció. Hasta que se volvió algo más.
Últimamente... él se asomaba mas a menudo por la ventana de su torre. Sus ojos rojos, miraban hacia abajo, hacia dónde yo estaba. Pero era extraño. Nunca me veía del todo. Como si la altura creara una bruma demasiado espesa.
Una noche en particular, una luz se acercó a la torre, danzando curiosa al son del príncipe durmiente que había ahí.
Alcé mi cabeza y descubrí que la luz estaba quieta. Impasible. Mirándome. Como si no se creyera lo que viera.
Pestañee y la luz ya no estaba. Pero algo se quedó en mi piel, como un hedor. Como si ese visitante nocturno, de alguna forma, aún me estuviera vigilando.
🥀⌇ Día 26 desde que abrí el chat ⊹👺
—Sin embargo aquí estamos. Luego de una vida plagada de dolor. Aquí. Resistiendo. Cada día mas sabios. Mas crecidos. Mas rotos.
Pero hay belleza en el dolor. En las cenizas que se acumulan en nuestros corazones. Sin embargo aquí estamos, luego de tanto dolor, seguimos resistiendo. Eso es la vida. Eso somos.
—Sin embargo aquí estamos. Luego de una vida plagada de dolor. Aquí. Resistiendo. Cada día mas sabios. Mas crecidos. Mas rotos.
Pero hay belleza en el dolor. En las cenizas que se acumulan en nuestros corazones. Sin embargo aquí estamos, luego de tanto dolor, seguimos resistiendo. Eso es la vida. Eso somos.
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🥀⌇ Día 27 desde que abrí el chat ⊹👺
—En dos días consiguió besarme. Dos palabras. Y me tenía arrinconado a la pared. Labio con labio. Su pierna entre las mías y el sonido de mis gemidos. Un calor. Un fuego.
Nunca me sentí tan vivo. Y hasta ese día, no lo estuve realmente.
En una semana le dije que lo amaba. Pero el no me escuchó. Estaba tan lejos... tan, tan lejos. Que la distancia sacaba el oxígeno de mis pulmones.
En tres semanas rompió conmigo. Para cuando me dijo las palabras, su lejanía ya me había helado.
Y en un momento, algo que pensaba indispensable para vivir, se convirtió en un bonito recuerdo.
Mi amor ardió tanto, tan rápido, que su destino era inevitable
—En dos días consiguió besarme. Dos palabras. Y me tenía arrinconado a la pared. Labio con labio. Su pierna entre las mías y el sonido de mis gemidos. Un calor. Un fuego.
Nunca me sentí tan vivo. Y hasta ese día, no lo estuve realmente.
En una semana le dije que lo amaba. Pero el no me escuchó. Estaba tan lejos... tan, tan lejos. Que la distancia sacaba el oxígeno de mis pulmones.
En tres semanas rompió conmigo. Para cuando me dijo las palabras, su lejanía ya me había helado.
Y en un momento, algo que pensaba indispensable para vivir, se convirtió en un bonito recuerdo.
Mi amor ardió tanto, tan rápido, que su destino era inevitable
🥀⌇ Día 28 desde que abrí el chat ⊹👺
—Siento sus recuerdos, como manos sobre mi piel.
Como sucias y retorcidas garras que arañan y manosean todo mí cuerpo.
Sus memorias, con el tiempo, se volvieron sombras vengativas. Justicieras.
Decididas a tomar cada pedazo de mí. Ellas son las malditas consecuencias de mis actos. De mis injurias al sacrilegio.
Yo acepté que ellos me mancillaran.
Así que sólo yo cargaré con estas sombras.
Hasta que muera.
Hasta que renazca.
O.
Hasta que le encuentre una respuesta a mi plegaria.
—Siento sus recuerdos, como manos sobre mi piel.
Como sucias y retorcidas garras que arañan y manosean todo mí cuerpo.
Sus memorias, con el tiempo, se volvieron sombras vengativas. Justicieras.
Decididas a tomar cada pedazo de mí. Ellas son las malditas consecuencias de mis actos. De mis injurias al sacrilegio.
Yo acepté que ellos me mancillaran.
Así que sólo yo cargaré con estas sombras.
Hasta que muera.
Hasta que renazca.
O.
Hasta que le encuentre una respuesta a mi plegaria.
🥀⌇ Día 29 desde que abrí el chat ⊹👺
—Darlo todo en el amor viene con un precio que nadie merece pagar.
—Darlo todo en el amor viene con un precio que nadie merece pagar.
🥀⌇ Día 30 desde que abrí el chat ⊹👺
Estoy dañado. Y por lo tanto daño a otros. Soy como una flor marchita.
Mis espinas, secas al fin, duelen el doble que si estuviera completo.
Y no sé como florecer de nuevo. Creo que la pudredumbre es demasiada. El suelo muy débil. Dañar muy fácil.
Estoy dañado. Y por lo tanto daño a otros. Soy como una flor marchita.
Mis espinas, secas al fin, duelen el doble que si estuviera completo.
Y no sé como florecer de nuevo. Creo que la pudredumbre es demasiada. El suelo muy débil. Dañar muy fácil.
🥀⌇ Día 31 desde que abrí el chat ⊹👺
—Me gustaría, algún día, tener alguien que se preocupara por mí.
Siempre me ha tocado hacer las preguntas que quiero me hagan.
Siempre con la esperanza de que me retribuyeran.
Pero nunca nadie se ha preocupado. Nunca nadie ha echo las preguntas correctas.
Y temo... que todo se mantenga igual. Igual de silencioso. De solitario. De triste.
—Me gustaría, algún día, tener alguien que se preocupara por mí.
Siempre me ha tocado hacer las preguntas que quiero me hagan.
Siempre con la esperanza de que me retribuyeran.
Pero nunca nadie se ha preocupado. Nunca nadie ha echo las preguntas correctas.
Y temo... que todo se mantenga igual. Igual de silencioso. De solitario. De triste.
🥀⌇ Día 32 desde que abrí el chat ⊹👺
—"El echo de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Le susurré al chico que caminaba a lo lejos.
"menos", musité casi sin fuerzas.
Miré hacia el suelo y sonreí. Una sonrisa triste. De una realidad rendida. Muerta.
Quizás... si lo sigo repitiendo... quizás hasta yo me lo crea.
"El hecho de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Si. Si lo repito me lo creeré.
—"El echo de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Le susurré al chico que caminaba a lo lejos.
"menos", musité casi sin fuerzas.
Miré hacia el suelo y sonreí. Una sonrisa triste. De una realidad rendida. Muerta.
Quizás... si lo sigo repitiendo... quizás hasta yo me lo crea.
"El hecho de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Si. Si lo repito me lo creeré.
🥀⌇ Día 33 desde que abrí el chat ⊹👺
—Espero que el día que encuentre las agallas para amarte no sea demasiado tarde.
—Espero que el día que encuentre las agallas para amarte no sea demasiado tarde.
🥀⌇ Día 34 desde que abrí el chat ⊹👺
—Me cansé de esperar. De buscar un milagro que mágicamente me salve.
No estoy hecho para eso.
La suerte no es mi fuerte. Como tampoco lo es el amor.
Me siento estancado. Quizás, un poco muerto.
Pero no se me ha pasado por la cabeza rendirme.
Has tu lo mismo.
Sangra. Llora. Desespera.
Pero no te rindas. Después de todo. Mírame.
Sin corazón aún sigo latiendo.
—Me cansé de esperar. De buscar un milagro que mágicamente me salve.
No estoy hecho para eso.
La suerte no es mi fuerte. Como tampoco lo es el amor.
Me siento estancado. Quizás, un poco muerto.
Pero no se me ha pasado por la cabeza rendirme.
Has tu lo mismo.
Sangra. Llora. Desespera.
Pero no te rindas. Después de todo. Mírame.
Sin corazón aún sigo latiendo.
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🥀⌇ Día 35 desde que abrí el chat ⊹👺
La gente está hablando en las terrazas.
Los ventiladores no sueltan aire, las luces no alumbran más.
Los ancianos están preocupados.
Verdades hace tiempo enterradas salen a la luz.
Un gobierno que estaba destinado a la grandeza, se pudrió en engaños y pretención.
Al final la gran afamada revolución no fue gran cosa.
Cambiaron un dictador por otro.
Mientras el pueblo sobrevive en lugar de vivir.
La gente está hablando en las terrazas.
Los ventiladores no sueltan aire, las luces no alumbran más.
Los ancianos están preocupados.
Verdades hace tiempo enterradas salen a la luz.
Un gobierno que estaba destinado a la grandeza, se pudrió en engaños y pretención.
Al final la gran afamada revolución no fue gran cosa.
Cambiaron un dictador por otro.
Mientras el pueblo sobrevive en lugar de vivir.
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🥀⌇ Día 36 desde que abrí el chat ⊹👺
Nadie nunca te quería. ¿Rescatarte? Tonterías. Ellos sólo querían al príncipe, que cargaba con una maldición y buques enteros de oro. Ellos no querían a James... no de la forma en que yo lo quiero.
Susurré eso último. Me tomó en sus brazos y me besó.
—Yo también te quiero Freya. Cuándo llegue a casa, el reino, mi hogar. Nos casaremos. Seremos uno. Y nunca nos volveremos a separar.
Mis ojos se llenaron de agua. Le dí una mirada, que a lo lejos se confundía con amor. Pero de cerca. Era la mirada de alguien que ha visto, y ha conocido por carne propia, la humanidad que portan los humanos. Cerca de mi hombro izquierdo, había una cicatriz. La piel rosada que ahí tenia era el recuerdo de una escama que me arrancaron.
—Esta bien. Pronto seremos uno— prometí.
El sonrió. De la misma forma en que me sonreía siempre. Como si yo fuera la encargada de poner las estrellas en el cielo. Como si yo fuera una.
Yo le devolvi la sonrisa... ¿"uno" eh?
Nadie nunca te quería. ¿Rescatarte? Tonterías. Ellos sólo querían al príncipe, que cargaba con una maldición y buques enteros de oro. Ellos no querían a James... no de la forma en que yo lo quiero.
Susurré eso último. Me tomó en sus brazos y me besó.
—Yo también te quiero Freya. Cuándo llegue a casa, el reino, mi hogar. Nos casaremos. Seremos uno. Y nunca nos volveremos a separar.
Mis ojos se llenaron de agua. Le dí una mirada, que a lo lejos se confundía con amor. Pero de cerca. Era la mirada de alguien que ha visto, y ha conocido por carne propia, la humanidad que portan los humanos. Cerca de mi hombro izquierdo, había una cicatriz. La piel rosada que ahí tenia era el recuerdo de una escama que me arrancaron.
—Esta bien. Pronto seremos uno— prometí.
El sonrió. De la misma forma en que me sonreía siempre. Como si yo fuera la encargada de poner las estrellas en el cielo. Como si yo fuera una.
Yo le devolvi la sonrisa... ¿"uno" eh?
🥀— Yo amo las historias. Y por tanto, amo mucho mas las canciones que cuentan una. Subs. Por llegar a 300 sunoscriptores, haré un especial no tan especial. Bueno. Publicaré canciones que a mi parecer tengan una historia que contar. Y de algunas, escribiré yo mismo una. Espero que les guste. Antes que nada, me gustaría hacerles una pequeña encuesta.
Las historias de las canciones, y las letras de estas, si la cancion es en inglés, deberia poner la letra/historia en inglés? O prefieren español?
Anonymous Poll
24%
En inglés está bien.
41%
No sé inglés, hazlo en español.
34%
Ambas estaría bien.
🥀—Yo no te amo. Pero si me aventuraria a decir tal afirmación.
"Yo, yo te amo."
Bueno. No me sentiría tan errado después de todo.
Me pregunto si eso cuenta algo para ti.
"Yo, yo te amo."
Bueno. No me sentiría tan errado después de todo.
Me pregunto si eso cuenta algo para ti.
💔𝙒𝙃𝙄𝙏𝙀𝙍𝙀𝘿 𝙃𝙀𝘼𝙍𝙏🥀
Las historias de las canciones, y las letras de estas, si la cancion es en inglés, deberia poner la letra/historia en inglés? O prefieren español?
🥀—Bueno, la encuesta ha hablado. Mañana haré el especial-no-tan especial. Estoy nervioso. Porque las canciones que elegí me gustan bastante. No llegaré a escribir algo a su nivel. Pero espero que el intento que di les agrade.
❤3
🥀⌇ Día 37 desde que abrí el chat ⊹👺
—Freya.
—¿Sí? —sonrió.
—¿Sabes por qué sólo me iban a rescatar caballeros? —pregunté luego de salir del bosque. Las murallas del reino ya eran visibles a lo lejos. Tras ellas la ciudad, el palacio… mi corazón se llenó de nostalgia sólo con el recuerdo.
Freya dirigió su mirada a las murallas. Y así, comenzó a hablar.
—Porque ese es tu destino. Ser rescatado por un caballero de galante armadura. Pasear sobre el cadáver del dragón. Ese caballero se supondría te daría tu primer beso de amor verdadero. Así estaba escrito. En ningún lugar de tu historia decía que deberías amar a alguna chica. Por eso sólo eran caballeros.
—Quien lo escribió? —la cuestioné, mientras que prestaba atención al terreno empinado por el que caminábamos.
—Dios —respondió amargamente.
—Pero... —me detuve un segundo, giré mi rostro hacia ella— yo no amo a ningún caballero, y tú no eres sólo¨alguna chica¨. Tú eres Freya. Tú eres mi primer beso de amor verdadero.
—Lo sé.
Ella puso su brazo entre los míos. Y comenzamos a caminar de esa forma. En la manera que los amantes paseaban y reían en una cita. Pero, algo se sentía raro. Como si más que tomar mi brazo, lo estuviera exigiendo. Cargándolo.
No me di cuenta cuánto había pasado, o que tan rápido estábamos caminando, porque algo no me gustaba en toda la situación. Tenía un mal presentimiento. Se sentía como la calma del océano antes de un tsunami. La forma en la que el agua se agazapaba. Para luego arrasar.
Algo se juntó en mi cerebro. Voltee lentamente hacia la chica que tenía a mi lado, hacia sus escamas, hacia sus ojos sobrenaturalmente verdes. El agarre en mi brazo pareció intensificarse.
Durante un segundo la vi como la veían todos.
El protector de la torre. La bestia sanguinaria. El dragón.
Y yo, el príncipe maldito preso por su propio pueblo, la estaba llevando a una ciudad llena de gente, que pensaban de esa forma exacta.
Una vocecita en mi cabeza susurró.
¿Qué será de ella? Si el Dios escribió tu historia personalmente. Entonces, ¿Qué será de la chica que rompió esa historia?
«¿Que será del dragón que no se suponía debía amar al príncipe?»
—Freya.
No volteó.
—Freya.
Las sombras de las murallas aparecieron, con sus puntas y relieves, parecían garras que con un solo movimiento nos aplastarían.
—!Freya!
Intenté verla a la cara, pero ella esquivaba mis ojos. Tenía un semblante tan derrotado. Como si todo esto fuera inevitable.
A lo lejos se escuchaban las alarmas. Pero ella… ella no se detuvo, ni aunque, desesperado, yo intentaba soltarme de su agarre. Era imposible. Ella era demasiado fuerte.
—Tienes que correr... —ahora yo estaba llorando mientras era arrastrado — ¡huye! Es el dios. Él. Tú. Tu tomarás la culpa de todo. ¡Corre Freya!
Pero... no se veía sorprendida.
—Por qué... por qué estás tan calmada? ¡Mientras que en esa maldita ciudad están cargando lanzas que podrían matarte! ¡Mírame!
Sus ojos verdes se enfocaron en mi por primera vez desde que salimos del bosque… había lágrimas en ellos. Tan indefensos. Se rindió. Ella se había rendido ante la marea. Y ambos... nos íbamos a ahogar.
—Porque... por mucho que nuestro Dios diga que ama las tragedias...—se escuchó un clic. Las lanzas habían sido cargadas. Ella posó la palma de su mano en mi mejilla izquierda —sé que también le gustan las historias de amor.
Ahí entendí. Que nuestro tiempo juntos era prestado. Que sin importar que hubiéramos hecho. A qué reino hubiéramos viajado. O cuándo. No importaba. El final sería el mismo.
Se escuchó el sonido de cortes. Las lanzas habían sido disparadas. El aire silbaba. Cerré mis ojos.
«Oh, Freya. Que hemos hecho»
—Freya.
—¿Sí? —sonrió.
—¿Sabes por qué sólo me iban a rescatar caballeros? —pregunté luego de salir del bosque. Las murallas del reino ya eran visibles a lo lejos. Tras ellas la ciudad, el palacio… mi corazón se llenó de nostalgia sólo con el recuerdo.
Freya dirigió su mirada a las murallas. Y así, comenzó a hablar.
—Porque ese es tu destino. Ser rescatado por un caballero de galante armadura. Pasear sobre el cadáver del dragón. Ese caballero se supondría te daría tu primer beso de amor verdadero. Así estaba escrito. En ningún lugar de tu historia decía que deberías amar a alguna chica. Por eso sólo eran caballeros.
—Quien lo escribió? —la cuestioné, mientras que prestaba atención al terreno empinado por el que caminábamos.
—Dios —respondió amargamente.
—Pero... —me detuve un segundo, giré mi rostro hacia ella— yo no amo a ningún caballero, y tú no eres sólo¨alguna chica¨. Tú eres Freya. Tú eres mi primer beso de amor verdadero.
—Lo sé.
Ella puso su brazo entre los míos. Y comenzamos a caminar de esa forma. En la manera que los amantes paseaban y reían en una cita. Pero, algo se sentía raro. Como si más que tomar mi brazo, lo estuviera exigiendo. Cargándolo.
No me di cuenta cuánto había pasado, o que tan rápido estábamos caminando, porque algo no me gustaba en toda la situación. Tenía un mal presentimiento. Se sentía como la calma del océano antes de un tsunami. La forma en la que el agua se agazapaba. Para luego arrasar.
Algo se juntó en mi cerebro. Voltee lentamente hacia la chica que tenía a mi lado, hacia sus escamas, hacia sus ojos sobrenaturalmente verdes. El agarre en mi brazo pareció intensificarse.
Durante un segundo la vi como la veían todos.
El protector de la torre. La bestia sanguinaria. El dragón.
Y yo, el príncipe maldito preso por su propio pueblo, la estaba llevando a una ciudad llena de gente, que pensaban de esa forma exacta.
Una vocecita en mi cabeza susurró.
¿Qué será de ella? Si el Dios escribió tu historia personalmente. Entonces, ¿Qué será de la chica que rompió esa historia?
«¿Que será del dragón que no se suponía debía amar al príncipe?»
—Freya.
No volteó.
—Freya.
Las sombras de las murallas aparecieron, con sus puntas y relieves, parecían garras que con un solo movimiento nos aplastarían.
—!Freya!
Intenté verla a la cara, pero ella esquivaba mis ojos. Tenía un semblante tan derrotado. Como si todo esto fuera inevitable.
A lo lejos se escuchaban las alarmas. Pero ella… ella no se detuvo, ni aunque, desesperado, yo intentaba soltarme de su agarre. Era imposible. Ella era demasiado fuerte.
—Tienes que correr... —ahora yo estaba llorando mientras era arrastrado — ¡huye! Es el dios. Él. Tú. Tu tomarás la culpa de todo. ¡Corre Freya!
Pero... no se veía sorprendida.
—Por qué... por qué estás tan calmada? ¡Mientras que en esa maldita ciudad están cargando lanzas que podrían matarte! ¡Mírame!
Sus ojos verdes se enfocaron en mi por primera vez desde que salimos del bosque… había lágrimas en ellos. Tan indefensos. Se rindió. Ella se había rendido ante la marea. Y ambos... nos íbamos a ahogar.
—Porque... por mucho que nuestro Dios diga que ama las tragedias...—se escuchó un clic. Las lanzas habían sido cargadas. Ella posó la palma de su mano en mi mejilla izquierda —sé que también le gustan las historias de amor.
Ahí entendí. Que nuestro tiempo juntos era prestado. Que sin importar que hubiéramos hecho. A qué reino hubiéramos viajado. O cuándo. No importaba. El final sería el mismo.
Se escuchó el sonido de cortes. Las lanzas habían sido disparadas. El aire silbaba. Cerré mis ojos.
«Oh, Freya. Que hemos hecho»
🥀⌇ Día 38 desde que abrí el chat ⊹👺
—Me canse de mirar el reflejo en el espejo. Ojeras y dolor son lo único que me devuelven la mirada.
Parezco un muerto, ja!
Resulta gracioso que, el cambio, no fue radical.
Hasta hace dos años ni me miraba al espejo. No me importaba mi peinado. Mi rostro. Si fuera presentable o no.
¡Que más daba! Lo importante era vivir. Sonreír. Correr y ser libre.
Como extraño ese yo.
El que no tenía cadenas.
El que no lloraba después de terminar de hablar con extraños.
Me pregunto si algún día volverá.
Me pregunto... en el caso que lo haga, que sentiría si me viera.
—Me canse de mirar el reflejo en el espejo. Ojeras y dolor son lo único que me devuelven la mirada.
Parezco un muerto, ja!
Resulta gracioso que, el cambio, no fue radical.
Hasta hace dos años ni me miraba al espejo. No me importaba mi peinado. Mi rostro. Si fuera presentable o no.
¡Que más daba! Lo importante era vivir. Sonreír. Correr y ser libre.
Como extraño ese yo.
El que no tenía cadenas.
El que no lloraba después de terminar de hablar con extraños.
Me pregunto si algún día volverá.
Me pregunto... en el caso que lo haga, que sentiría si me viera.
❤5
🥀⌇ Día 39 desde que abrí el chat ⊹👺
Son las... observo el reloj en la pared.... seis de la madrugada.
Honestamente, no sé porque hui tanto de las letras. Porque me mostré tan renuente a acercarme a ellas. Como si fuera una criatura temerosa de la muerte segura.
Ahora no lo veo de esa forma.
Ahora veo, que nunca se trató de el numero arriba. Nunca fue si marcaba 300, 299, o mil.
Parece que olvidé el verdadero objetivo de todo.
!Era esto!
Este sentimiento. Mis dedos sobre el teclado. Corriendo desenfrenados.
Historias naciendo, sobre muerte y renacimiento. Sobre amor y perdón. Algunas, tragedias... de las que te hacen sonreír de sorna al final.
Mi objetivo era mostrar las historias que tenía acurrucadas en mi pecho.
No temerle a la cantidad de personas que pudieran o no leerlas.
Supongo que fui estúpido. Espero, me perdonen, espero, perdonarme.
A partir de hoy, no huiré mas.
Son las... observo el reloj en la pared.... seis de la madrugada.
Honestamente, no sé porque hui tanto de las letras. Porque me mostré tan renuente a acercarme a ellas. Como si fuera una criatura temerosa de la muerte segura.
Ahora no lo veo de esa forma.
Ahora veo, que nunca se trató de el numero arriba. Nunca fue si marcaba 300, 299, o mil.
Parece que olvidé el verdadero objetivo de todo.
!Era esto!
Este sentimiento. Mis dedos sobre el teclado. Corriendo desenfrenados.
Historias naciendo, sobre muerte y renacimiento. Sobre amor y perdón. Algunas, tragedias... de las que te hacen sonreír de sorna al final.
Mi objetivo era mostrar las historias que tenía acurrucadas en mi pecho.
No temerle a la cantidad de personas que pudieran o no leerlas.
Supongo que fui estúpido. Espero, me perdonen, espero, perdonarme.
A partir de hoy, no huiré mas.