🥀⌇ Día 26 desde que abrí el chat ⊹👺
—Sin embargo aquí estamos. Luego de una vida plagada de dolor. Aquí. Resistiendo. Cada día mas sabios. Mas crecidos. Mas rotos.
Pero hay belleza en el dolor. En las cenizas que se acumulan en nuestros corazones. Sin embargo aquí estamos, luego de tanto dolor, seguimos resistiendo. Eso es la vida. Eso somos.
—Sin embargo aquí estamos. Luego de una vida plagada de dolor. Aquí. Resistiendo. Cada día mas sabios. Mas crecidos. Mas rotos.
Pero hay belleza en el dolor. En las cenizas que se acumulan en nuestros corazones. Sin embargo aquí estamos, luego de tanto dolor, seguimos resistiendo. Eso es la vida. Eso somos.
❤3
🥀⌇ Día 27 desde que abrí el chat ⊹👺
—En dos días consiguió besarme. Dos palabras. Y me tenía arrinconado a la pared. Labio con labio. Su pierna entre las mías y el sonido de mis gemidos. Un calor. Un fuego.
Nunca me sentí tan vivo. Y hasta ese día, no lo estuve realmente.
En una semana le dije que lo amaba. Pero el no me escuchó. Estaba tan lejos... tan, tan lejos. Que la distancia sacaba el oxígeno de mis pulmones.
En tres semanas rompió conmigo. Para cuando me dijo las palabras, su lejanía ya me había helado.
Y en un momento, algo que pensaba indispensable para vivir, se convirtió en un bonito recuerdo.
Mi amor ardió tanto, tan rápido, que su destino era inevitable
—En dos días consiguió besarme. Dos palabras. Y me tenía arrinconado a la pared. Labio con labio. Su pierna entre las mías y el sonido de mis gemidos. Un calor. Un fuego.
Nunca me sentí tan vivo. Y hasta ese día, no lo estuve realmente.
En una semana le dije que lo amaba. Pero el no me escuchó. Estaba tan lejos... tan, tan lejos. Que la distancia sacaba el oxígeno de mis pulmones.
En tres semanas rompió conmigo. Para cuando me dijo las palabras, su lejanía ya me había helado.
Y en un momento, algo que pensaba indispensable para vivir, se convirtió en un bonito recuerdo.
Mi amor ardió tanto, tan rápido, que su destino era inevitable
🥀⌇ Día 28 desde que abrí el chat ⊹👺
—Siento sus recuerdos, como manos sobre mi piel.
Como sucias y retorcidas garras que arañan y manosean todo mí cuerpo.
Sus memorias, con el tiempo, se volvieron sombras vengativas. Justicieras.
Decididas a tomar cada pedazo de mí. Ellas son las malditas consecuencias de mis actos. De mis injurias al sacrilegio.
Yo acepté que ellos me mancillaran.
Así que sólo yo cargaré con estas sombras.
Hasta que muera.
Hasta que renazca.
O.
Hasta que le encuentre una respuesta a mi plegaria.
—Siento sus recuerdos, como manos sobre mi piel.
Como sucias y retorcidas garras que arañan y manosean todo mí cuerpo.
Sus memorias, con el tiempo, se volvieron sombras vengativas. Justicieras.
Decididas a tomar cada pedazo de mí. Ellas son las malditas consecuencias de mis actos. De mis injurias al sacrilegio.
Yo acepté que ellos me mancillaran.
Así que sólo yo cargaré con estas sombras.
Hasta que muera.
Hasta que renazca.
O.
Hasta que le encuentre una respuesta a mi plegaria.
🥀⌇ Día 29 desde que abrí el chat ⊹👺
—Darlo todo en el amor viene con un precio que nadie merece pagar.
—Darlo todo en el amor viene con un precio que nadie merece pagar.
🥀⌇ Día 30 desde que abrí el chat ⊹👺
Estoy dañado. Y por lo tanto daño a otros. Soy como una flor marchita.
Mis espinas, secas al fin, duelen el doble que si estuviera completo.
Y no sé como florecer de nuevo. Creo que la pudredumbre es demasiada. El suelo muy débil. Dañar muy fácil.
Estoy dañado. Y por lo tanto daño a otros. Soy como una flor marchita.
Mis espinas, secas al fin, duelen el doble que si estuviera completo.
Y no sé como florecer de nuevo. Creo que la pudredumbre es demasiada. El suelo muy débil. Dañar muy fácil.
🥀⌇ Día 31 desde que abrí el chat ⊹👺
—Me gustaría, algún día, tener alguien que se preocupara por mí.
Siempre me ha tocado hacer las preguntas que quiero me hagan.
Siempre con la esperanza de que me retribuyeran.
Pero nunca nadie se ha preocupado. Nunca nadie ha echo las preguntas correctas.
Y temo... que todo se mantenga igual. Igual de silencioso. De solitario. De triste.
—Me gustaría, algún día, tener alguien que se preocupara por mí.
Siempre me ha tocado hacer las preguntas que quiero me hagan.
Siempre con la esperanza de que me retribuyeran.
Pero nunca nadie se ha preocupado. Nunca nadie ha echo las preguntas correctas.
Y temo... que todo se mantenga igual. Igual de silencioso. De solitario. De triste.
🥀⌇ Día 32 desde que abrí el chat ⊹👺
—"El echo de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Le susurré al chico que caminaba a lo lejos.
"menos", musité casi sin fuerzas.
Miré hacia el suelo y sonreí. Una sonrisa triste. De una realidad rendida. Muerta.
Quizás... si lo sigo repitiendo... quizás hasta yo me lo crea.
"El hecho de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Si. Si lo repito me lo creeré.
—"El echo de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Le susurré al chico que caminaba a lo lejos.
"menos", musité casi sin fuerzas.
Miré hacia el suelo y sonreí. Una sonrisa triste. De una realidad rendida. Muerta.
Quizás... si lo sigo repitiendo... quizás hasta yo me lo crea.
"El hecho de que tu seas hermoso y yo no, no me hace menos"
Si. Si lo repito me lo creeré.
🥀⌇ Día 33 desde que abrí el chat ⊹👺
—Espero que el día que encuentre las agallas para amarte no sea demasiado tarde.
—Espero que el día que encuentre las agallas para amarte no sea demasiado tarde.
🥀⌇ Día 34 desde que abrí el chat ⊹👺
—Me cansé de esperar. De buscar un milagro que mágicamente me salve.
No estoy hecho para eso.
La suerte no es mi fuerte. Como tampoco lo es el amor.
Me siento estancado. Quizás, un poco muerto.
Pero no se me ha pasado por la cabeza rendirme.
Has tu lo mismo.
Sangra. Llora. Desespera.
Pero no te rindas. Después de todo. Mírame.
Sin corazón aún sigo latiendo.
—Me cansé de esperar. De buscar un milagro que mágicamente me salve.
No estoy hecho para eso.
La suerte no es mi fuerte. Como tampoco lo es el amor.
Me siento estancado. Quizás, un poco muerto.
Pero no se me ha pasado por la cabeza rendirme.
Has tu lo mismo.
Sangra. Llora. Desespera.
Pero no te rindas. Después de todo. Mírame.
Sin corazón aún sigo latiendo.
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🥀⌇ Día 35 desde que abrí el chat ⊹👺
La gente está hablando en las terrazas.
Los ventiladores no sueltan aire, las luces no alumbran más.
Los ancianos están preocupados.
Verdades hace tiempo enterradas salen a la luz.
Un gobierno que estaba destinado a la grandeza, se pudrió en engaños y pretención.
Al final la gran afamada revolución no fue gran cosa.
Cambiaron un dictador por otro.
Mientras el pueblo sobrevive en lugar de vivir.
La gente está hablando en las terrazas.
Los ventiladores no sueltan aire, las luces no alumbran más.
Los ancianos están preocupados.
Verdades hace tiempo enterradas salen a la luz.
Un gobierno que estaba destinado a la grandeza, se pudrió en engaños y pretención.
Al final la gran afamada revolución no fue gran cosa.
Cambiaron un dictador por otro.
Mientras el pueblo sobrevive en lugar de vivir.
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🥀⌇ Día 36 desde que abrí el chat ⊹👺
Nadie nunca te quería. ¿Rescatarte? Tonterías. Ellos sólo querían al príncipe, que cargaba con una maldición y buques enteros de oro. Ellos no querían a James... no de la forma en que yo lo quiero.
Susurré eso último. Me tomó en sus brazos y me besó.
—Yo también te quiero Freya. Cuándo llegue a casa, el reino, mi hogar. Nos casaremos. Seremos uno. Y nunca nos volveremos a separar.
Mis ojos se llenaron de agua. Le dí una mirada, que a lo lejos se confundía con amor. Pero de cerca. Era la mirada de alguien que ha visto, y ha conocido por carne propia, la humanidad que portan los humanos. Cerca de mi hombro izquierdo, había una cicatriz. La piel rosada que ahí tenia era el recuerdo de una escama que me arrancaron.
—Esta bien. Pronto seremos uno— prometí.
El sonrió. De la misma forma en que me sonreía siempre. Como si yo fuera la encargada de poner las estrellas en el cielo. Como si yo fuera una.
Yo le devolvi la sonrisa... ¿"uno" eh?
Nadie nunca te quería. ¿Rescatarte? Tonterías. Ellos sólo querían al príncipe, que cargaba con una maldición y buques enteros de oro. Ellos no querían a James... no de la forma en que yo lo quiero.
Susurré eso último. Me tomó en sus brazos y me besó.
—Yo también te quiero Freya. Cuándo llegue a casa, el reino, mi hogar. Nos casaremos. Seremos uno. Y nunca nos volveremos a separar.
Mis ojos se llenaron de agua. Le dí una mirada, que a lo lejos se confundía con amor. Pero de cerca. Era la mirada de alguien que ha visto, y ha conocido por carne propia, la humanidad que portan los humanos. Cerca de mi hombro izquierdo, había una cicatriz. La piel rosada que ahí tenia era el recuerdo de una escama que me arrancaron.
—Esta bien. Pronto seremos uno— prometí.
El sonrió. De la misma forma en que me sonreía siempre. Como si yo fuera la encargada de poner las estrellas en el cielo. Como si yo fuera una.
Yo le devolvi la sonrisa... ¿"uno" eh?
🥀— Yo amo las historias. Y por tanto, amo mucho mas las canciones que cuentan una. Subs. Por llegar a 300 sunoscriptores, haré un especial no tan especial. Bueno. Publicaré canciones que a mi parecer tengan una historia que contar. Y de algunas, escribiré yo mismo una. Espero que les guste. Antes que nada, me gustaría hacerles una pequeña encuesta.
Las historias de las canciones, y las letras de estas, si la cancion es en inglés, deberia poner la letra/historia en inglés? O prefieren español?
Anonymous Poll
24%
En inglés está bien.
41%
No sé inglés, hazlo en español.
34%
Ambas estaría bien.
🥀—Yo no te amo. Pero si me aventuraria a decir tal afirmación.
"Yo, yo te amo."
Bueno. No me sentiría tan errado después de todo.
Me pregunto si eso cuenta algo para ti.
"Yo, yo te amo."
Bueno. No me sentiría tan errado después de todo.
Me pregunto si eso cuenta algo para ti.
💔𝙒𝙃𝙄𝙏𝙀𝙍𝙀𝘿 𝙃𝙀𝘼𝙍𝙏🥀
Las historias de las canciones, y las letras de estas, si la cancion es en inglés, deberia poner la letra/historia en inglés? O prefieren español?
🥀—Bueno, la encuesta ha hablado. Mañana haré el especial-no-tan especial. Estoy nervioso. Porque las canciones que elegí me gustan bastante. No llegaré a escribir algo a su nivel. Pero espero que el intento que di les agrade.
❤3
🥀⌇ Día 37 desde que abrí el chat ⊹👺
—Freya.
—¿Sí? —sonrió.
—¿Sabes por qué sólo me iban a rescatar caballeros? —pregunté luego de salir del bosque. Las murallas del reino ya eran visibles a lo lejos. Tras ellas la ciudad, el palacio… mi corazón se llenó de nostalgia sólo con el recuerdo.
Freya dirigió su mirada a las murallas. Y así, comenzó a hablar.
—Porque ese es tu destino. Ser rescatado por un caballero de galante armadura. Pasear sobre el cadáver del dragón. Ese caballero se supondría te daría tu primer beso de amor verdadero. Así estaba escrito. En ningún lugar de tu historia decía que deberías amar a alguna chica. Por eso sólo eran caballeros.
—Quien lo escribió? —la cuestioné, mientras que prestaba atención al terreno empinado por el que caminábamos.
—Dios —respondió amargamente.
—Pero... —me detuve un segundo, giré mi rostro hacia ella— yo no amo a ningún caballero, y tú no eres sólo¨alguna chica¨. Tú eres Freya. Tú eres mi primer beso de amor verdadero.
—Lo sé.
Ella puso su brazo entre los míos. Y comenzamos a caminar de esa forma. En la manera que los amantes paseaban y reían en una cita. Pero, algo se sentía raro. Como si más que tomar mi brazo, lo estuviera exigiendo. Cargándolo.
No me di cuenta cuánto había pasado, o que tan rápido estábamos caminando, porque algo no me gustaba en toda la situación. Tenía un mal presentimiento. Se sentía como la calma del océano antes de un tsunami. La forma en la que el agua se agazapaba. Para luego arrasar.
Algo se juntó en mi cerebro. Voltee lentamente hacia la chica que tenía a mi lado, hacia sus escamas, hacia sus ojos sobrenaturalmente verdes. El agarre en mi brazo pareció intensificarse.
Durante un segundo la vi como la veían todos.
El protector de la torre. La bestia sanguinaria. El dragón.
Y yo, el príncipe maldito preso por su propio pueblo, la estaba llevando a una ciudad llena de gente, que pensaban de esa forma exacta.
Una vocecita en mi cabeza susurró.
¿Qué será de ella? Si el Dios escribió tu historia personalmente. Entonces, ¿Qué será de la chica que rompió esa historia?
«¿Que será del dragón que no se suponía debía amar al príncipe?»
—Freya.
No volteó.
—Freya.
Las sombras de las murallas aparecieron, con sus puntas y relieves, parecían garras que con un solo movimiento nos aplastarían.
—!Freya!
Intenté verla a la cara, pero ella esquivaba mis ojos. Tenía un semblante tan derrotado. Como si todo esto fuera inevitable.
A lo lejos se escuchaban las alarmas. Pero ella… ella no se detuvo, ni aunque, desesperado, yo intentaba soltarme de su agarre. Era imposible. Ella era demasiado fuerte.
—Tienes que correr... —ahora yo estaba llorando mientras era arrastrado — ¡huye! Es el dios. Él. Tú. Tu tomarás la culpa de todo. ¡Corre Freya!
Pero... no se veía sorprendida.
—Por qué... por qué estás tan calmada? ¡Mientras que en esa maldita ciudad están cargando lanzas que podrían matarte! ¡Mírame!
Sus ojos verdes se enfocaron en mi por primera vez desde que salimos del bosque… había lágrimas en ellos. Tan indefensos. Se rindió. Ella se había rendido ante la marea. Y ambos... nos íbamos a ahogar.
—Porque... por mucho que nuestro Dios diga que ama las tragedias...—se escuchó un clic. Las lanzas habían sido cargadas. Ella posó la palma de su mano en mi mejilla izquierda —sé que también le gustan las historias de amor.
Ahí entendí. Que nuestro tiempo juntos era prestado. Que sin importar que hubiéramos hecho. A qué reino hubiéramos viajado. O cuándo. No importaba. El final sería el mismo.
Se escuchó el sonido de cortes. Las lanzas habían sido disparadas. El aire silbaba. Cerré mis ojos.
«Oh, Freya. Que hemos hecho»
—Freya.
—¿Sí? —sonrió.
—¿Sabes por qué sólo me iban a rescatar caballeros? —pregunté luego de salir del bosque. Las murallas del reino ya eran visibles a lo lejos. Tras ellas la ciudad, el palacio… mi corazón se llenó de nostalgia sólo con el recuerdo.
Freya dirigió su mirada a las murallas. Y así, comenzó a hablar.
—Porque ese es tu destino. Ser rescatado por un caballero de galante armadura. Pasear sobre el cadáver del dragón. Ese caballero se supondría te daría tu primer beso de amor verdadero. Así estaba escrito. En ningún lugar de tu historia decía que deberías amar a alguna chica. Por eso sólo eran caballeros.
—Quien lo escribió? —la cuestioné, mientras que prestaba atención al terreno empinado por el que caminábamos.
—Dios —respondió amargamente.
—Pero... —me detuve un segundo, giré mi rostro hacia ella— yo no amo a ningún caballero, y tú no eres sólo¨alguna chica¨. Tú eres Freya. Tú eres mi primer beso de amor verdadero.
—Lo sé.
Ella puso su brazo entre los míos. Y comenzamos a caminar de esa forma. En la manera que los amantes paseaban y reían en una cita. Pero, algo se sentía raro. Como si más que tomar mi brazo, lo estuviera exigiendo. Cargándolo.
No me di cuenta cuánto había pasado, o que tan rápido estábamos caminando, porque algo no me gustaba en toda la situación. Tenía un mal presentimiento. Se sentía como la calma del océano antes de un tsunami. La forma en la que el agua se agazapaba. Para luego arrasar.
Algo se juntó en mi cerebro. Voltee lentamente hacia la chica que tenía a mi lado, hacia sus escamas, hacia sus ojos sobrenaturalmente verdes. El agarre en mi brazo pareció intensificarse.
Durante un segundo la vi como la veían todos.
El protector de la torre. La bestia sanguinaria. El dragón.
Y yo, el príncipe maldito preso por su propio pueblo, la estaba llevando a una ciudad llena de gente, que pensaban de esa forma exacta.
Una vocecita en mi cabeza susurró.
¿Qué será de ella? Si el Dios escribió tu historia personalmente. Entonces, ¿Qué será de la chica que rompió esa historia?
«¿Que será del dragón que no se suponía debía amar al príncipe?»
—Freya.
No volteó.
—Freya.
Las sombras de las murallas aparecieron, con sus puntas y relieves, parecían garras que con un solo movimiento nos aplastarían.
—!Freya!
Intenté verla a la cara, pero ella esquivaba mis ojos. Tenía un semblante tan derrotado. Como si todo esto fuera inevitable.
A lo lejos se escuchaban las alarmas. Pero ella… ella no se detuvo, ni aunque, desesperado, yo intentaba soltarme de su agarre. Era imposible. Ella era demasiado fuerte.
—Tienes que correr... —ahora yo estaba llorando mientras era arrastrado — ¡huye! Es el dios. Él. Tú. Tu tomarás la culpa de todo. ¡Corre Freya!
Pero... no se veía sorprendida.
—Por qué... por qué estás tan calmada? ¡Mientras que en esa maldita ciudad están cargando lanzas que podrían matarte! ¡Mírame!
Sus ojos verdes se enfocaron en mi por primera vez desde que salimos del bosque… había lágrimas en ellos. Tan indefensos. Se rindió. Ella se había rendido ante la marea. Y ambos... nos íbamos a ahogar.
—Porque... por mucho que nuestro Dios diga que ama las tragedias...—se escuchó un clic. Las lanzas habían sido cargadas. Ella posó la palma de su mano en mi mejilla izquierda —sé que también le gustan las historias de amor.
Ahí entendí. Que nuestro tiempo juntos era prestado. Que sin importar que hubiéramos hecho. A qué reino hubiéramos viajado. O cuándo. No importaba. El final sería el mismo.
Se escuchó el sonido de cortes. Las lanzas habían sido disparadas. El aire silbaba. Cerré mis ojos.
«Oh, Freya. Que hemos hecho»
🥀⌇ Día 38 desde que abrí el chat ⊹👺
—Me canse de mirar el reflejo en el espejo. Ojeras y dolor son lo único que me devuelven la mirada.
Parezco un muerto, ja!
Resulta gracioso que, el cambio, no fue radical.
Hasta hace dos años ni me miraba al espejo. No me importaba mi peinado. Mi rostro. Si fuera presentable o no.
¡Que más daba! Lo importante era vivir. Sonreír. Correr y ser libre.
Como extraño ese yo.
El que no tenía cadenas.
El que no lloraba después de terminar de hablar con extraños.
Me pregunto si algún día volverá.
Me pregunto... en el caso que lo haga, que sentiría si me viera.
—Me canse de mirar el reflejo en el espejo. Ojeras y dolor son lo único que me devuelven la mirada.
Parezco un muerto, ja!
Resulta gracioso que, el cambio, no fue radical.
Hasta hace dos años ni me miraba al espejo. No me importaba mi peinado. Mi rostro. Si fuera presentable o no.
¡Que más daba! Lo importante era vivir. Sonreír. Correr y ser libre.
Como extraño ese yo.
El que no tenía cadenas.
El que no lloraba después de terminar de hablar con extraños.
Me pregunto si algún día volverá.
Me pregunto... en el caso que lo haga, que sentiría si me viera.
❤5
🥀⌇ Día 39 desde que abrí el chat ⊹👺
Son las... observo el reloj en la pared.... seis de la madrugada.
Honestamente, no sé porque hui tanto de las letras. Porque me mostré tan renuente a acercarme a ellas. Como si fuera una criatura temerosa de la muerte segura.
Ahora no lo veo de esa forma.
Ahora veo, que nunca se trató de el numero arriba. Nunca fue si marcaba 300, 299, o mil.
Parece que olvidé el verdadero objetivo de todo.
!Era esto!
Este sentimiento. Mis dedos sobre el teclado. Corriendo desenfrenados.
Historias naciendo, sobre muerte y renacimiento. Sobre amor y perdón. Algunas, tragedias... de las que te hacen sonreír de sorna al final.
Mi objetivo era mostrar las historias que tenía acurrucadas en mi pecho.
No temerle a la cantidad de personas que pudieran o no leerlas.
Supongo que fui estúpido. Espero, me perdonen, espero, perdonarme.
A partir de hoy, no huiré mas.
Son las... observo el reloj en la pared.... seis de la madrugada.
Honestamente, no sé porque hui tanto de las letras. Porque me mostré tan renuente a acercarme a ellas. Como si fuera una criatura temerosa de la muerte segura.
Ahora no lo veo de esa forma.
Ahora veo, que nunca se trató de el numero arriba. Nunca fue si marcaba 300, 299, o mil.
Parece que olvidé el verdadero objetivo de todo.
!Era esto!
Este sentimiento. Mis dedos sobre el teclado. Corriendo desenfrenados.
Historias naciendo, sobre muerte y renacimiento. Sobre amor y perdón. Algunas, tragedias... de las que te hacen sonreír de sorna al final.
Mi objetivo era mostrar las historias que tenía acurrucadas en mi pecho.
No temerle a la cantidad de personas que pudieran o no leerlas.
Supongo que fui estúpido. Espero, me perdonen, espero, perdonarme.
A partir de hoy, no huiré mas.
🌬Mi hermana creció fría. Callada. Se pudrió entre rejas de hielo, y paredes blancas que llegaban al infinito. Una prisionera del miedo, y todo, por un poco de magia.
En el castillo, siempre circulaba el rumor, de un fantasma que susurraba en la noche. Todos hablaban del supuesto demonio de hielo que acosaba a las princesas. La bestia que arañaba con sus garras las paredes. Dejando a su paso un rastro de escharcha.
«No los dejes entrar, no los dejes ver. Sé una niña buena. No los dejes saber.» Decían que susurraba el demonio.
Pero yo sabía. Que cada noche, antes de acostarse, vetas de hielo salían del cuarto de mi hermana.
Yo sabía, que cada noche, Elsa decía esas mismas palabras mientras se ahogaba en su propio poder.
Yo sabía... pero el saber no me valió para ayudarla.
Mamá, papá... ¿realmente tuvieron que criar a una reina encerrada en su propia mente? Todos escuchamos la historia del príncipe que fue mandado a una torre por estar maldito. ¿En serio tuvieron que hacerle eso a mi hermana? Convirtieron su magia en una maldición. Convirtieron su corona en un peso más que cargar.
Yo, su hermana, fui la primera de sus víctimas.
Yo, Ana de Arendelle, fui la primera víctima de la reina de hielo.
"De la pérfida bruja que vive en las montañas. Del monstruo que se infiltró en el castillo."
Tantas cosas la llaman hoy en día. Que, hasta pienso, que olvidaron quién era antes de todo.
El día de la masacre, mientras cuerpos yacían congelados y yo estaba en el suelo. Se escuchó un sonido que reverberó por todo el reino.
Ese, era el sonido de cadenas rompiéndose. Siendo cortadas. Era el sonido de alas de escharcha siendo batidas.
«Al fin» susurré ese día...
Mi hermana era una tormenta. Y ahí, al final de esa montaña donde construyó su castillo, ya no le importaba serlo.
«El pasado está en el pasado» se dijo «La chica perfecta se ha ido»
Se libre Elsa... yo sé que el frío nunca te importó de todas formas❄️
En el castillo, siempre circulaba el rumor, de un fantasma que susurraba en la noche. Todos hablaban del supuesto demonio de hielo que acosaba a las princesas. La bestia que arañaba con sus garras las paredes. Dejando a su paso un rastro de escharcha.
«No los dejes entrar, no los dejes ver. Sé una niña buena. No los dejes saber.» Decían que susurraba el demonio.
Pero yo sabía. Que cada noche, antes de acostarse, vetas de hielo salían del cuarto de mi hermana.
Yo sabía, que cada noche, Elsa decía esas mismas palabras mientras se ahogaba en su propio poder.
Yo sabía... pero el saber no me valió para ayudarla.
Mamá, papá... ¿realmente tuvieron que criar a una reina encerrada en su propia mente? Todos escuchamos la historia del príncipe que fue mandado a una torre por estar maldito. ¿En serio tuvieron que hacerle eso a mi hermana? Convirtieron su magia en una maldición. Convirtieron su corona en un peso más que cargar.
Yo, su hermana, fui la primera de sus víctimas.
Yo, Ana de Arendelle, fui la primera víctima de la reina de hielo.
"De la pérfida bruja que vive en las montañas. Del monstruo que se infiltró en el castillo."
Tantas cosas la llaman hoy en día. Que, hasta pienso, que olvidaron quién era antes de todo.
El día de la masacre, mientras cuerpos yacían congelados y yo estaba en el suelo. Se escuchó un sonido que reverberó por todo el reino.
Ese, era el sonido de cadenas rompiéndose. Siendo cortadas. Era el sonido de alas de escharcha siendo batidas.
«Al fin» susurré ese día...
Mi hermana era una tormenta. Y ahí, al final de esa montaña donde construyó su castillo, ya no le importaba serlo.
«El pasado está en el pasado» se dijo «La chica perfecta se ha ido»
Se libre Elsa... yo sé que el frío nunca te importó de todas formas❄️