Pidamos al amable Corazón de nuestro buen Señor que consuma el maldito amor propio en el fuego sagrado que vino a traer al mundo y en el que arden continuamente los corazones de buena voluntad.
Santa Margarita María de Alacoque
Santa Margarita María de Alacoque
¡Oh cruz fiel, árbol único en nobleza!
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!
Vinagre y sed la boca, apenas gime;
y, al golpe de los clavos y la lanza,
un mar de sangre fluye, inunda, avanza
por tierra, mar y cielo, y los redime.
Ablándate, madero, tronco abrupto
de duro corazón y fibra inerte;
doblégate a este peso y esta muerte
que cuelga de tus ramas como un fruto.
Tú, solo entre los árboles, crecido
para tender a Cristo en tu regazo;
tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo
de Dios con los verdugos del Ungido.
Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
al que en la cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria.
Amén.
Jamás el bosque dio mejor tributo
en hoja, en flor y en fruto.
¡Dulces clavos! ¡Dulce árbol donde la Vida empieza
con un peso tan dulce en su corteza!
Vinagre y sed la boca, apenas gime;
y, al golpe de los clavos y la lanza,
un mar de sangre fluye, inunda, avanza
por tierra, mar y cielo, y los redime.
Ablándate, madero, tronco abrupto
de duro corazón y fibra inerte;
doblégate a este peso y esta muerte
que cuelga de tus ramas como un fruto.
Tú, solo entre los árboles, crecido
para tender a Cristo en tu regazo;
tú, el arca que nos salva; tú, el abrazo
de Dios con los verdugos del Ungido.
Al Dios de los designios de la historia,
que es Padre, Hijo y Espíritu, alabanza;
al que en la cruz devuelve la esperanza
de toda salvación, honor y gloria.
Amén.
Forwarded from References for future
The Illumination of the Cross in Saint Peter’s Basilica on Good Friday
Giovanni Battista Piranesi (etching) and Louis Jean Desprez (watercolor), 1787.
Giovanni Battista Piranesi (etching) and Louis Jean Desprez (watercolor), 1787.
References for future
Dulcinea del Toboso, Charles Robert Leslie, 1839
Sobre la existencia de Dulcinea.
«Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo.»
Sólo Dios lo sabe. Mejor no averiguarlo hasta el cabo. ¿Cómo puede ser que esta sea la respuesta? La clave parece hallarse en la segunda parte de la argumentación:
«Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje.»
La verdad de su existencia se demuestra no en engendrar ni parir, sino en la contemplación de su ser en el grado supremo de la perfección, y por lo tanto también existiendo, porque, si no, carecería del atributo que la convierte en acabada y perfecta.
«Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fantástica o no es fantástica; y estas no son de las cosas cuya averiguación se ha de llevar hasta el cabo.»
Sólo Dios lo sabe. Mejor no averiguarlo hasta el cabo. ¿Cómo puede ser que esta sea la respuesta? La clave parece hallarse en la segunda parte de la argumentación:
«Ni yo engendré ni parí a mi señora, puesto que la contemplo como conviene que sea una dama que contenga en sí las partes que puedan hacerla famosa en todas las del mundo, como son hermosa sin tacha, grave sin soberbia, amorosa con honestidad, agradecida por cortés, cortés por bien criada, y, finalmente, alta por linaje.»
La verdad de su existencia se demuestra no en engendrar ni parir, sino en la contemplación de su ser en el grado supremo de la perfección, y por lo tanto también existiendo, porque, si no, carecería del atributo que la convierte en acabada y perfecta.